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El presidente de CEIM denuncia la hostilidad del Gobierno por las medidas restrictivas a la libertad empresarial

14
diciembre

El presidente de CEIM, Miguel Garrido, ha conducido la Asamblea General Extraordinaria de la patronal madrileña en la que ha pedido al Gobierno central un cambio en las políticas económicas en relación a las empresas con el fin de alcanzar la reactivación y consolidar la competitividad en las próximas décadas. Durante el acto ha estado acompañado, entre otros, por el presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Ángel Asensio.

CEIM Confederación Empresarial de Madrid-CEOE ha celebrado su Asamblea General Extraordinaria, conducida por el presidente de la patronal, Miguel Garrido. El dirigente ha estado acompañado por la secretaria general, Sara Molero, el presidente de honor de CEIM, Enrique Cornejo y el presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Ángel Asensio.

Durante su intervención, Garrido ha pedido al Gobierno central un cambio de rumbo en las políticas económicas respecto a las empresas para alcanzar la reactivación y consolidar una economía competitiva en las próximas décadas. Además, ha denunciado la “criminalización constante de los empresarios” y la hostilidad del Ejecutivo nacional hacia el tejido productivo a través del aumento de la presión fiscal y el incremento de trabas normativas que dificultan el crecimiento y la sostenibilidad de las empresas que “aún se encuentran muy debilitadas por la crisis”.

Tras destacar el papel de las empresas como instrumento “para conseguir que haya un mayor crecimiento económico, mayor riqueza y sobre todo más empleo”, ha pedido al Gobierno central certidumbre y seguridad jurídica para el tejido productivo. Al hilo, ha recordado que la agilidad en la administración de los fondos es clave para evitar la desaparición de empresas; así como configurar herramientas que apoyen la reestructuración de las mismas y una política amable a la inversión.

Rebajar la presión fiscal

En esta línea, el presidente de CEIM ha pedido rebajar fiscalmente la presión de las empresas, “al menos hasta que puedan consolidar su crecimiento y ser viables”, y reducir las cotizaciones sociales; una presión impositiva sobre el factor trabajo que desincentiva la contratación y agrava el problema de sostenibilidad de las pensiones y la incorporación de jóvenes al mercado laboral.

En relación a Madrid, el presidente de la patronal ha mostrado la preocupación del tejido empresarial ante la desigualdad entre sector público y privado, debido al incremento exponencial del gasto público, “mientras que las empresas han visto caer su volumen de negocio y empleo”. A continuación, ha alabado al Gobierno madrileño por haber apostado por la libertad empresarial “demostrando que una política fiscal no agresiva tiene como consecuencia el incremento de la actividad”. Del mismo modo, estimula el ahorro, fomenta el consumo y la inversión para conseguir una mayor recaudación y bienestar.

Por último, Garrido ha mencionado la preocupante coyuntura internacional debido a los efectos de la inflación, los elevados costes de las materias primas y el aumento del precio del gas que, entre otras cosas, llevan al colapso de ciertos sectores productivos

Y también ha tenido unas palabras para el texto de la reforma laboral que finalmente se lleve a aprobación, podrá ser una rémora para el crecimiento empresarial y la creación de empleo o, todo lo contrario, en función de la predisposición del Gobierno a anteponer el interés general a ideologías partidistas. Asimismo, ha defendido que la nueva regulación deberá contribuir a la mejora de la productividad a través de permitir una mayor flexibilidad en la gestión de las empresas.